La Miel
La miel es un producto natural alimenticio que producen las abejas a partir del néctar de las flores mezclado con sustancias específicas de las abejas y que se almacena hasta su recolección en los panales de las colmenas.
En su composición podemos encontrar minerales, vitaminas, aminoácidos, enzimas, aceites esenciales…que le confieren un color, olor y sabor característico y que varía según su tipología.
Destaca la presencia de minerales como el magnesio, potasio, hierro, cobre, yodo, calcio, azufre, fósforo, sodio y manganeso; vitaminas como el ácido fólico, el retinol, la tiamina, riboflavina, biotina y ácido para-amino-benzoico. Además la miel posee proteínas y lípidos en cantidades menos estimables.
Desde la antigüedad la miel se ha usado en diferentes trastornos y enfermedades, tanto para su tratamiento como para prevenirlos, y en cosmética. Entre otras afecciones es útil en el caso de gripes y catarros comunes, afecciones bronquiales, anemia, colesterol alto, cálculos de vejiga, irregularidades menstruales, trastornos del corazón, grietas en manos y pies, caída del cabello, contusiones y luxaciones. Beneficia a deportistas, estudiantes, personas con gran desgaste físico y mental.
Como se puede observar y experimentar con su ingesta es un alimento completo que ayuda a mejorar la salud integral del cuerpo, aportando sus beneficios allí donde se necesitan y mejorando el sistema inmunitario.
En cuanto a la forma de administrarla, aunque cada vez más recetas culinarias, incluyen la miel entre sus ingredientes aun sin ser postres, ésta se puede tomar en cualquier momento del día, sola o con zumo, leche, café, yogur, queso, fruta, pan, etc.
Para reconocer una buena miel, como la que produce Mieles Outeda, hemos de fijarnos si tiende a cristalizarse, ya que es sinónimo de pureza. Puede consumirse en estado semisólido pero si se prefiere líquida, basta con calentar a baño maría sin sobrepasar los 40º. Los envases han de permanecer bien cerrados y en lugar seco y fresco después de su uso.